En Les Seviques tenemos una certeza: un aceite de oliva virgen extra excepcional no empieza en la copa de los árboles, sino mucho más abajo. Empieza en las raíces y en la tierra que las abraza.
Por eso, hemos decidido dar un paso crucial para entender nuestro entorno desde su base más profunda y viva: el suelo.
Una alianza por la agricultura regenerativa

Para iniciar este viaje científico y respetuoso con el entorno, nos hemos aliado con el equipo de Terra Viva. Juntos, hemos puesto en marcha un exhaustivo análisis biológico del suelo de nuestra finca.
El objetivo es tan sencillo de explicar como complejo de ejecutar: aprender a mirar lo invisible. Queremos comprender a fondo todo aquello que no se ve a simple vista, pero que sostiene absolutamente todo el ecosistema de nuestro olivar.
¿Qué buscamos bajo el microscopio?

El suelo no es solo un soporte físico; es un universo en constante ebullición. A través de estas muestras, estamos midiendo y evaluando componentes vitales para la salud de la tierra:
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Hongos y bacterias: Los verdaderos ingenieros del subsuelo, encargados de descomponer la materia y poner los nutrientes a disposición del olivo.
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Protozoos: Organismos esenciales que regulan las poblaciones bacterianas y liberan nitrógeno asimilable para las plantas.
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Materia orgánica: El combustible y refugio que mantiene vivo y activo todo este motor biológico.
Un punto de partida estratégico: Mejorar la biomasa fúngica

Este análisis no es una simple curiosidad científica; es el punto de partida de nuestro plan estratégico. En los suelos agrícolas mediterráneos, la presencia de hongos beneficiosos suele estar muy empobrecida debido a las prácticas tradicionales.
Nuestro foco actual está en mejorar la biomasa fúngica del olivar. Un suelo equilibrado, con una buena red de micelios (hongos), nos permitirá avanzar hacia un cultivo mucho más fuerte, capaz de retener mejor la humedad, capturar más carbono y resistir de forma natural a las épocas de sequía.
Queremos un suelo más vivo para lograr un olivar más resiliente.
Nuestra filosofía: Medir para mejorar

La agricultura consciente no se basa en la intuición, sino en la observación atenta y el respeto a los tiempos de la naturaleza. Nos aplicamos este mantra cada día en la finca:
Para mejorar, primero hay que medir. Y para regenerar, primero hay que observar.
Este análisis biológico es solo el primer paso de un camino largo y emocionante hacia la regeneración total de nuestro entorno. Seguiremos compartiendo contigo cada avance, cada descubrimiento bajo el microscopio y cada mejora que veamos reflejada en la salud de nuestros olivos.
¡Gracias por acompañarnos en este viaje hacia el origen!