Un recorrido por el proceso que transforma la aceituna recién cosechada en aceite de oliva virgen extra.
Cada otoño, cuando llega el momento de la cosecha, comienza uno de los procesos más fascinantes del campo mediterráneo: la transformación de la aceituna en aceite de oliva virgen extra.
En Les Seviques vivimos este momento como una pequeña alquimia natural. Después de meses cuidando el olivar, observando el estado del fruto y esperando el momento adecuado de maduración, llega el instante en que las aceitunas se recogen y emprenden su camino hacia la almazara.
El momento clave: la llegada de la aceituna
La calidad del aceite comienza en el campo, pero uno de los momentos más importantes es el tiempo que pasa entre la recolección y la molienda. Para preservar todas sus propiedades, las aceitunas se procesan lo antes posible después de ser cosechadas.
Una vez llegan a la almazara, comienza un proceso que combina tecnología, precisión y respeto por el fruto.

El proceso de elaboración del AOVE
Recepción y limpieza
Las aceitunas recién recolectadas se descargan y pasan por un sistema de limpieza que elimina hojas, ramas y cualquier impureza.
Molienda
Las aceitunas se muelen enteras hasta obtener una pasta homogénea. En este momento empiezan a liberarse las pequeñas gotas de aceite contenidas en el fruto.
Batido de la pasta
La pasta se bate lentamente para favorecer que las gotas de aceite se agrupen. Este proceso se realiza a temperatura controlada para conservar aromas, sabor y propiedades.
Separación del aceite
Mediante centrifugación se separa el aceite del resto de componentes de la pasta de aceituna.
Filtrado
El último paso es el filtrado del aceite, que elimina pequeñas partículas en suspensión y permite conservar mejor su estabilidad y calidad.

Un aceite que nace en el olivar
Aunque la transformación ocurre en la almazara, la verdadera esencia del aceite nace en el olivar.
En Les Seviques cultivamos nuestros olivos siguiendo principios de agricultura regenerativa, buscando suelos vivos, biodiversidad y un equilibrio natural que permita obtener frutos de la máxima calidad.
Cada campaña es diferente, y cada aceite cuenta una historia distinta: la del clima del año, el estado del suelo y el trabajo realizado en el campo.

El resultado: la expresión líquida del paisaje
Cuando el aceite sale finalmente filtrado y limpio, lo que tenemos delante no es solo un producto agrícola.
Es el resultado de un año entero de trabajo en el olivar, del clima de la temporada y del equilibrio del ecosistema que rodea los árboles.
Por eso decimos que el aceite de oliva virgen extra es algo más que un alimento:
es la expresión líquida del paisaje mediterráneo y de la tierra que lo hace posible.
En cada botella de AOVE de Les Seviques hay una historia que empieza en el olivo y termina en la mesa.